lunes, 21 de octubre de 2013

Dejar de fumar

  Empecé a fumar a la temprana edad de 15 años, y no muy orgullosa de ello, puedo decir, que he estado fumando la mitad de lo que llevo de vida. Si señor, 15 años tragando humo, castigándome los pulmones y vaciando mi bolsillo. Si ya de por si es un vicio absurdo, que todo fumador conoce, en época de crisis más. Es muy malo para la salud por supuesto, pero... ¿y lo que te gastas? vamos a hechar números: dos fumadores a paquete de tabaco por día cada uno, son unos 9€ aproximadamente al día, si lo multiplicamos por 30 días que tiene un mes, salen 270€. En mi casa nos fumábamos el equivalente a casi 3 compras semanales o con eso podríamos, casi casi, ir de fin de semana una vez al mes. Un pastón!

  Así que un día me acerqué a mi pareja y le dije: "Cari, estoy harta de fumar, quiero dejar de fumar". A los 5 minutos me encendí un cigarro... No es fácil, nada fácil. Si eres fumador seguro que te ha pasado muchas veces y me entenderás. Sin embargo, al cabo de una semana se alinearon los astros o algo así. 

  Era un jueves por la tarde, sobre las 7, en el paquete de tabaco nos quedaban 8 cigarrillos cuando fui a cojer uno. Pensé: "Debería bajar al estanco a comprar más, porque no nos va a llegar hasta mañana" y entre la pereza que me daba salir y que ya hacía una semana que me rondaba por la cabeza lo de dejar de fumar, me dije "No compraré hasta mañana, si se acaba, te aguantas". Y llego la hora en que se terminaron. No hacía mas que contar las horas que faltaban para que llegara la mañana siguiente e ir a comprar tabaco, así que decidí ir a dormir para olvidarme de la ansiedad. Pero no pude conciliar el sueño. Entonces mi pareja me dijo: "Se ha acabado el tabaco, ya no compraremos más". Pensé que tenia razón y empecé a pensar en los beneficios que suponía dejar de fumar, pero la ansiedad seguía ahí y eso acabó de quitarme el sueño. Así que aquel dia, no dormí. 

  Me pasé la noche con el ipad, jugando a todo lo que se me ocurría, leyendo twitter, menéame,... hasta que me puse a leer un libro que hacía días que tenía descargado en el ipad. Me enganchó. El reloj marcaba las 9:00h y decidí salir a tomar un café. Arggg, el primer café sin el cigarrillo de después. Al salir de la cafetería fui directa a una farmacia a comprar chicles de nicotina. Por dios! Que malos eran. Cada vez que tenía el mono y pensaba en que tenía que comerme un chicle de esos, se me quitaban las ganas. Leer me ayudó mucho, tenía la mente ocupada y las manos también. Pensar en el dineral que me iba a ahorrar también me ayudaba. Y así poco a poco fui olvidando el hábito de fumar.

  He de decir que soy una persona con muy poca voluntad, y el hecho de haber sido capaz de dejar de fumar, me hace sentir muy orgullosa.
Ocupando las horas Actualizado en: 14:41

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